Miércoles 31 Julio 2019

Miguel Íñigo, es empresario de la capital poblana y es propietario del grupo "La Porfiriana" y no se salvó de ser victima de un abuso de confianza que derivó en el robo y fraude a manos de un empleado, que hoy está boletinado ante cámaras empresariales.

Lo anterior, terminó en un daño patrimonial por 200 mil pesos, y pese a que este hecho lo denunció ante la Fiscalía General del Estado (FGE), la lentitud y poco compromiso, lo obligó a recurrir a otros medios para alertar a otros empresarios de la persona que lo defraudó.

Se trata de Eduardo Pacheco Flores, quien era el encargado de las sucursales de la empresa "La Porfiriana" en Cholula y el Zócalo de la capital.

Como un profesional, el gerente de ambas sucursales se dedicó a desviar recursos de los pagos de la nómina de los trabajadores, a proveedores y hasta creó cuantas bancarias falsas para sus familiares en donde se depositaban grandes cantidades de dinero.

Pacheco Flores trabajaba desde hace tres años como director de estas sucursales y tenía buena estabilidad laboral.

Sin embargo, comenzó a tener problemas personales que lo llevaron a cometer varios ilícitos como fraudes y robos en agravió del propietario de estas franquicias, Miguel Íñigo.

De acuerdo al defraudado, su empleado comenzó a deber el pago de las nóminas y aunque firmaba de recibido la entrega del dinero, el delincuente se quedaba con una parte del recurso que correspondía a 20 empleados.

"Tenía una estabilidad laboral, yo lo apoyé hasta con el parto de su esposa. Pero comenzó a tener problemas personales y ahí fue cuando empezó con dejar sin el pago de la nómina a los trabajadores".

También puedes leer: Remueven logos de Moreno Valle para toma de Barbosa

Relató que posteriormente, cambió de proveedores sin avisar, solicitaba créditos y fiado, lo que ocasionó que dejaran de surtir sus productos por adeudos de hasta 200 mil pesos que fue responsabilidad de su empelado.

No conforme con lo anterior, Eduardo Pacheco Flores realizó la falsificación de cuentas bancarias en donde realizaba depósitos que aparentaban ser de proveedores pero eran de su pareja y familiares.

Por lo anterior, el propietario de La Porfiriana demandó al implicado para la reparación de los daños y fraude ante la Fiscalía General del Estado, pero a pesar del dolo no hay respuesta.

Como medida de justicia, el defraudador ya fue boletinado para que ninguna empresa del ramo lo contrate o haga negocios con proveedores porque aún se hace pasar por empleado de esta empresa.