El feminicidio de María Fernanda Orozco Suárez, de 24 años de edad, abrió una crisis en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP). La indignación por el crimen se trasladó este lunes 5 de octubre a las puertas del campus, donde estudiantes y egresadas acusaron a la institución de reaccionar con indiferencia, cuestionaron la atención brindada a denuncias anteriores de violencia de género y exigieron revisar sus protocolos. La inconformidad creció después de que la universidad difundió el domingo un comunicado en el que señaló que María Fernanda y Bryan Alexandro N., identificado como su pareja y detenido mientras la Fiscalía investiga el caso como feminicidio, no formaban parte de su comunidad estudiantil. Un día después, el rector Luis Ernesto Derbez reconoció que ambos sí habían estudiado en la institución y precisó que habían dejado de hacerlo entre 12 y 24 meses atrás. Al menos un centenar de personas, principalmente mujeres, se congregaron en las inmediaciones del campus, colocaron flores y veladoras, guardaron un minuto de silencio y marcharon alrededor de la universidad. Entre las consignas se escuchó “La UDLAP no me cuida, me cuidan mis amigas”. Alumnas denuncian indiferencia y censura en otros casos de violenciaIntegrantes de Feministas UDLAP denunciaron públicamente que existen antecedentes de alumnas que han reportado acoso, abuso, violencia física e incluso hechos que ellas identifican como tentativas de feminicidio, sin que la respuesta universitaria haya sido suficiente. A partir de una revisión hemerográfica, durante al menos ocho años, alumnas de la UDLAP han recurrido a tendederos, protestas y denuncias públicas para señalar presuntos casos de acoso y violencia. La propia universidad contabilizó 85 denuncias internas tan sólo en 2023 y 2024. Entre 2018 y 2023, estudiantes de la UDLAP hicieron públicas distintas denuncias de violencia de género mediante tendederos y protestas. En 2018 se documentó uno de los primeros ejercicios de este tipo dentro del campus. En 2020, el caso de Montse provocó una movilización después de que acusara de agresión física a Luis Eduardo, entonces estudiante de la universidad.
En marzo de 2022, alumnas denunciaron a docentes por presunto acoso y acusaron que personal de seguridad retiró las hojas colocadas en un tendedero. Meses después, estudiantes de Turismo señalaron a un compañero por presunto acoso sexual y aseguraron haber contabilizado al menos 40 víctimas desde el regreso a clases presenciales.
Las denuncias continuaron en 2023, cuando un nuevo tendedero reunió señalamientos contra estudiantes y profesores por presuntos casos de acoso, abuso y violación; algunas acusaciones involucraron a integrantes del equipo de futbol americano Aztecas. Los propios registros institucionales muestran la dimensión del problema: la UDLAP reportó 40 denuncias internas en 2023 y 45 en 2024, es decir, 85 expedientes en dos años relacionados principalmente con acoso, hostigamiento y violencia de género, además de casos clasificados como violencia física, sexual, psicológica y patrimonial. Durante la protesta de hoy, Paulina Gutiérrez afirmó haber sido agredida por su expareja en un baño después de clases y sostuvo que la universidad consideró el episodio un asunto privado. Las estudiantes cuestionaron particularmente las medidas adoptadas cuando una víctima y su presunto agresor continúan dentro de la misma comunidad. En su pliego petitorio señalaron que, ante acusaciones graves, un cambio de salón resulta insuficiente como mecanismo de protección y exigieron medidas que impidan que las denunciantes tengan que continuar conviviendo con las personas señaladas. Alumnas declararon este lunes que han recibido advertencias relacionadas con posibles afectaciones a becas o matrícula cuando participan en inconformidades. Se trata, hasta ahora, de acusaciones de las estudiantes; en las fuentes consultadas no aparece documentación que permita comprobar que esas sanciones hayan sido ejecutadas. La UDLAP asegura que cuenta con mecanismos de protecciónLa universidad mantiene publicado un Protocolo de atención a la Comunidad Universitaria en situaciones de acoso, hostigamiento y/o violencia de género, cuyo objetivo es establecer mecanismos de prevención, orientación, intervención y sanción. De acuerdo con el procedimiento institucional, una persona puede acudir a la Vicerrectoría de Asuntos Estudiantiles para presentar una denuncia interna. La universidad establece que posteriormente debe recabar información, proporcionar acompañamiento y adoptar medidas de contención y protección para salvaguardar la integridad física y emocional de la persona denunciante antes de emitir una resolución. Estudiantes exigen cambiar el protocoloLas manifestantes entregaron un pliego petitorio en el que exigen a la UDLAP aclarar públicamente el vínculo que María Fernanda tuvo con la universidad, emitir un nuevo posicionamiento con perspectiva de género y revisar su protocolo de atención a situaciones de acoso, hostigamiento y violencia. También solicitaron que estudiantes y colectivas feministas participen en esa revisión y que la institución utilice sus recursos y capacidad de acompañamiento para respaldar a la familia de María Fernanda. Un segundo documento fue dirigido a la Fiscalía de Puebla. Las jóvenes demandaron explicar por qué transcurrieron más de 12 horas antes del levantamiento del cuerpo, precisar las circunstancias de la detención de Bryan Alexandro y detallar qué medidas adoptará la dependencia para evitar retrasos similares. ¿Quién era María Fernanda?María Fernanda estudiaba Arquitectura en la UDLAP y había dejado la institución hacía más de un año, según confirmó finalmente el propio rector. Su cuerpo fue localizado dentro del departamento donde vivía en San Andrés Cholula, después de que su familia perdiera comunicación con ella desde el sábado 3 de octubre. También puedes leer: María Fernanda murió por asfixia; FGE investiga el caso como feminicidio La Fiscalía de Puebla informó que investiga el caso como feminicidio. La necropsia determinó que murió por asfixia por sofocación y presentó un traumatismo craneoencefálico. Bryan Alexandro N. fue detenido inicialmente después de que -de acuerdo con la autoridad-, intentara ingresar al inmueble, ofreciera cinco mil pesos a policías y posteriormente adoptara una actitud agresiva contra los elementos.
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