Viernes 29 Agosto 2025

La propiedad legal y operativa del Club Puebla se encuentra bajo escrutinio, tras revelarse un entramado corporativo que podría estar vinculado con una estrategia de evasión fiscal y simulación de propiedad, presuntamente avalada por la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut).

Aunque públicamente se ha identificado al empresario Manuel Jiménez García como propietario del equipo, documentos oficiales muestran que la titularidad jurídica recae en Salathiel Nava Arriaga y Joaquín Vallejo Barajas, dos abogados de bajo perfil con vínculos con TV Azteca y Grupo Salinas. Estas evidencias apuntan a una posible figura de prestanombres, utilizada para encubrir al supuesto verdadero controlador del club: Ricardo Salinas Pliego.

Una estructura legal con inconsistencias

Desde 2016, el club opera bajo la razón social Operadora de Escenarios Deportivos S.A. de C.V., constituida con un capital social de apenas 50 mil pesos. Sus accionistas carecen de la solvencia financiera necesaria para adquirir y mantener una franquicia de Primera División, valuada en más de 100 millones de dólares.

Uno de ellos incluso proporcionó como domicilio fiscal una vivienda en un fraccionamiento de interés social en Morelia, Michoacán, lo que genera dudas sobre la solidez y transparencia de la estructura.

 

Pese a ello, la Femexfut ha otorgado validez jurídica a la empresa, permitiendo la operación continua del Club Puebla bajo este esquema, lo que ha despertado cuestionamientos sobre una posible simulación para encubrir multipropiedad y el manejo opaco de recursos financieros.

Vínculos con TV Azteca

El control real del club, de acuerdo con registros públicos, ha sido ejercido por ejecutivos y representantes legales ligados a TV Azteca. Entre ellos destacan:

  • Rafael Rodríguez Sánchez, exdirector jurídico y posteriormente director ejecutivo de la televisora.
  • Denisse Andrea Rivas Rodríguez, abogada corporativa del grupo.
  • Exdirectivos vinculados a Atlas, Morelia y Jaguares.

Concesión del estadio y opacidad

En 2023, el Congreso de Puebla aprobó la entrega en comodato del Estadio Cuauhtémoc a esta empresa por 15 años. Aunque el contrato establece obligaciones económicas y de mantenimiento, especialistas advierten que la opacidad administrativa del club podría dificultar la supervisión de los compromisos fiscales.

Los periodistas Osvaldo Macuil (Almanaque) y Amir Ibrahim (Los Reporteros MX) accedieron a documentos del Registro Público de Comercio y de la Femexfut, en los que se evidencian los vínculos entre Club Puebla y Mazatlán FC, ambos relacionados con el grupo empresarial encabezado por Salinas Pliego.

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Actualmente, Ricardo Salinas Pliego enfrenta más de 30 litigios fiscales con el SAT, que suman adeudos por más de 74 mil millones de pesos. Aunque los procesos se concentran en empresas reconocidas dentro de Grupo Salinas, el esquema utilizado en el caso del Club Puebla —con terceros sin relación empresarial visible— podría constituir una vía paralela para minimizar la carga fiscal o evadir impuestos.

El reglamento de la Liga MX prohíbe que una misma persona tenga participación directa en más de dos equipos. Sin embargo, permite que los clubes estén afiliados a diferentes personas morales, lo que ha sido utilizado para construir estructuras legales que cumplen formalmente los requisitos, pero violan el espíritu de la norma.