Viernes 14 Agosto 2026

Minerva González Roque, integrante del colectivo Voz de los Desaparecidos, murió este jueves 13 de agosto luego de ser atropellada por una unidad de la Ruta 67. Tenía más de 80 años y durante casi siete años buscó incansablemente a su hijo José Martín, hasta que finalmente pudo encontrarlo, aunque sin vida.

Minerva González Roque, “Minita”, como la llamaban con cariño sus compañeras del colectivo Voz de los Desaparecidos, dedicó buena parte de sus últimos años a una búsqueda que ninguna madre debería tener que emprender: encontrar a su hijo.

Este jueves 13 de agosto de 2026, su propia vida terminó de manera repentina en el Centro Histórico de Puebla, luego de que fuera atropellada por una unidad de la Ruta 67.

El hecho ocurrió durante la tarde en calles del primer cuadro de la ciudad. La mujer quedó gravemente herida y, pese a la atención de los cuerpos de emergencia, perdió la vida en el lugar. La unidad involucrada fue asegurada para las investigaciones correspondientes y las autoridades deberán determinar cómo ocurrió el atropellamiento y deslindar responsabilidades.

La unidad de la Ruta 67 involucrada en el atropellamiento de Minerva González Roque fue asegurada por las autoridades en el Centro Histórico de Puebla para realizar las investigaciones correspondientes.

La noticia golpeó especialmente a las familias que integran Voz de los Desaparecidos, porque Minerva no era solamente una integrante más: era una mujer que, pese a su edad y a las dificultades físicas que enfrentaba, durante años salió a buscar a José Martín.

Su historia comenzó el 22 de noviembre de 2018, cuando su hijo, José Martín Jiménez González, de 50 años, salió de su casa en San Salvador Chachapa, Amozoc, para comprar mercancía que posteriormente vendería junto con su madre en tianguis y plazas de la región. Nunca regresó.

Minerva tenía entonces más de 70 años. Durante los siguientes casi siete años acudió a instituciones, hospitales, instalaciones forenses y participó en movilizaciones y jornadas de búsqueda. También se integró al colectivo Voz de los Desaparecidos, donde encontró a otras familias que, como ella, buscaban respuestas.

En una movilización realizada en mayo de 2024, Minerva todavía expresaba la esperanza de encontrar a su hijo con vida: “Yo espero en Dios encontrarlo vivo”, dijo entonces.

Su historia también fue recuperada por El Popular, periodismo con causa, en una entrevista en la que Minerva habló de los años que llevaba buscando a José Martín y de la manera en que la desaparición había cambiado su vida.

Minerva González Roque, "Minita", integrante del colectivo Voz de los Desaparecidos, dedicó sus últimos años a la búsqueda de su hijo hasta encontrarlo; este jueves falleció tras ser atropellada en el Centro Histórico de Puebla.

No era una mujer que simplemente esperaba noticias. Buscaba. Caminaba. Preguntaba. Acudía a las actividades del colectivo y mantenía consigo la esperanza de volver a encontrar a su hijo.

Incluso la edad nunca terminó de detenerla. Reportes periodísticos posteriores a su localización describieron cómo, apoyada en un bastón, continuó participando en búsquedas y movilizaciones.

La respuesta llegó finalmente en noviembre de 2025, cuando la Fiscalía General del Estado la citó para realizar diligencias relacionadas con un cuerpo que podía corresponder a José Martín. Las pruebas confirmaron su identidad.

Después de casi siete años, Minerva finalmente encontró a su hijo.

Pero no como había esperado.

José Martín había permanecido durante años en instalaciones forenses sin ser identificado. La propia Minerva denunció posteriormente que acudió en repetidas ocasiones al Servicio Médico Forense para preguntar por él y que nunca recibió una respuesta que le permitiera localizarlo.

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El colectivo Voz de los Desaparecidos informó entonces que “la búsqueda termina, José Martín regresará a casa”. Minerva recibió sus restos y pudo darle sepultura en San Salvador Chachapa, Amozoc.

Fue el final de una búsqueda de casi siete años, pero también el momento en que una madre tuvo que enfrentarse a una verdad que había esperado durante años no tener que conocer.

Minerva vivió así una primera injusticia: tener que pasar sus últimos años buscando a un hijo desaparecido y descubrir, después de casi siete años, que había estado muerto mientras ella seguía buscándolo.

Y este jueves ocurrió una segunda tragedia.

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A sus más de 80 años, cuando ya había cumplido aquella búsqueda y había podido llevar a José Martín de regreso a casa, Minerva murió atropellada en el Centro Histórico de Puebla.

Su muerte no debe reducirse únicamente a la cifra de una víctima más de un hecho de tránsito. Detrás de ella había una vida, una madre, una mujer que vendía junto a su hijo, una familia que quedó marcada por la desaparición y una integrante de un colectivo que encontró en otras madres buscadoras una segunda familia.

Su historia también recuerda una realidad que Voz de los Desaparecidos ha señalado de manera reiterada: las desapariciones no solamente arrebatan a quienes desaparecen; también transforman y, en muchos casos, consumen la vida de quienes los buscan.

Hace apenas unos meses, El Popular, periodismo con causa, documentó otro de esos casos. El 21 de mayo de 2026, el colectivo informó mediante una esquela el fallecimiento de Sara Flores, madre de Gustavo Solano Flores, desaparecido desde mayo de 2025. Sara murió sin encontrar a su hijo.

Minerva González Roque, “Minita”, formó parte del colectivo Voz de los Desaparecidos.

En aquella ocasión, el colectivo escribió que la madre había partido sin poder encontrarlo y mantuvo la exigencia de verdad y justicia para Gustavo.

Minerva tuvo un desenlace diferente: ella sí logró encontrar a José Martín y darle sepultura. Sin embargo, la tragedia volvió a alcanzarla apenas unos meses después.

Por eso, despedir a “Minita” no significa solamente hablar de la mujer que murió atropellada este jueves.

Significa recordar a una madre que durante casi siete años se negó a dejar de buscar.

A una mujer adulta mayor que, pese al cansancio y las dificultades propias de su edad, caminó detrás de una fotografía y un nombre.

A una madre que esperó que su hijo volviera con vida y que terminó encontrándolo en una morgue.

Y a una mujer que, después de conseguir finalmente una respuesta, perdió la vida de una manera que ahora también deberá ser esclarecida por las autoridades.

Minerva buscó a José Martín hasta encontrarlo. Lo llevó de regreso a casa y pudo darle sepultura.

Este 13 de agosto, fue ella quien ya no regresó a casa.

Sus compañeras de búsqueda ahora tendrán que despedir a quien durante años caminó junto a ellas, mientras queda pendiente que las autoridades esclarezcan plenamente las circunstancias de su muerte y determinen las responsabilidades correspondientes.

La historia de Minita deja una ausencia más en Voz de los Desaparecidos, pero también el recuerdo de una mujer que convirtió el amor por su hijo en una lucha que trascendió su propia historia.

Que su nombre no quede solamente asociado al accidente que terminó con su vida.

Que sea recordada por la mujer que buscó, por la madre que nunca se rindió y por los años que dedicó a exigir que José Martín regresara a casa.