Lunes 26 Enero 2026

Integrantes de la Red Nacional de Comunidades Envenenadas en Resistencia (Renacer) exigieron a las autoridades no imponer megaproyectos industriales en territorios afectados por la contaminación, particularmente en Puebla y Tlaxcala, al advertir que estos esquemas de desarrollo han provocado enfermedades graves y muertes evitables en comunidades asentadas en la ribera del río Atoyac.

Durante la presentación pública de la red, realizada en la Ciudad de México, las y los representantes de Renacer señalaron que la Cuenca del Alto Atoyac, que atraviesa ambos estados, es una de las Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) más graves del país, debido a la concentración histórica de descargas industriales, residuos tóxicos y falta de regulación efectiva.

Organizaciones ambientales de Puebla y Tlaxcala denunciaron los efectos de la contaminación industrial en la cuenca del río Atoyac.

La organización reveló que el 41 por ciento de los casos de leucemia infantil en México se concentran en comunidades ubicadas en la ribera del río Atoyac, lo que, afirmaron, evidencia una relación directa entre la contaminación ambiental y el deterioro de la salud, especialmente en niñas, niños y jóvenes.

Las y los integrantes de Renacer denunciaron que, desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y sus actualizaciones, se ha promovido un modelo de desarrollo que prioriza la instalación de corredores industriales y parques fabriles, sin considerar los impactos sanitarios y ambientales en las poblaciones locales.

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“Antes de autorizar nuevos parques industriales o megaproyectos, se deben atender las enfermedades existentes, remediar el daño ambiental y garantizar el derecho a la información y a la consulta previa”, subrayaron, al tiempo que demandaron el cumplimiento del Acuerdo de Escazú, firmado por el Estado mexicano.

En el caso de Puebla, advirtieron que la contaminación del Atoyac ha derivado en enfermedades crónico-degenerativas, padecimientos respiratorios, daños neurológicos y distintos tipos de cáncer, sin que exista una política integral de justicia ambiental y reparación del daño para las comunidades afectadas.

Finalmente, Renacer llamó a los gobiernos federal y estatal a reconocer la emergencia sanitaria, revisar a fondo las normas de agua, aire y suelo, y frenar la imposición de megaproyectos, al advertir que de mantenerse el modelo actual, los daños a la salud y al ecosistema podrían volverse irreversibles.