En el marco de los 100 años de la apertura como museo de la Casa de Alfeñique, este lugar sigue siendo referente y foto obligada para quienes visitan la ciudad, un museo que conecta a quienes la visitan, con la vida cotidiana y los hogares de la Puebla antigua. Un espacio al que desde hace casi 20 años las nuevas generaciones visitan gracias al universo de la “Leyenda de la Nahuala”. También puedes leer: ¡Orgullo poblano! Artesanas de Naupan elaboran jersey bordado de la Selección Mexicana El pasado 5 de mayo, la Casa de Alfeñique cumplió 100 años como museo. Aunque la casona barroca fue construida a finales del siglo XVIII, fue en 1926 cuando abrió sus puertas como el primer museo del estado de Puebla y el tercero del país, después de los de Zacatecas y Guadalajara.
En entrevista, la directora del recinto, Patricia Vázquez Olvera, explicó que el aniversario corresponde al museo y no a la construcción original.
La historia del inmueble comenzó cuando el maestro herrero Juan Ignacio Morales adquirió la propiedad en 1785. En aquel momento, la construcción era sencilla, de dos niveles y sin decoración. Posteriormente contrató al arquitecto Antonio de Santa María Inchaurregui, uno de los exponentes del barroco poblano, para transformar el inmueble durante un proceso que tardó cinco años.
El nombre de la casona surgió por comparación popular con el dulce típico poblano del mismo nombre. Según explicó Vázquez Olvera, la ornamentación blanca de la fachada recordaba el acabado del alfeñique y de los confites tradicionales.
También aclaró que la precisión es importante:
Un museo que conecta generacionesA un siglo de su inauguración, el museo continúa siendo uno de los espacios más visitados del Centro Histórico de Puebla. De acuerdo con la directora, alrededor de 20 mil personas recorren el recinto cada año, principalmente durante temporadas vacacionales, puentes y Semana Santa. El perfil de los visitantes ha cambiado con el paso del tiempo. Personas adultas mayores, turistas nacionales y extranjeros, grupos escolares y juventudes atraídas por referencias culturales contemporáneas conviven actualmente en las salas del museo.
En contraste, las nuevas generaciones llegan motivadas por referentes distintos, especialmente por la película La Leyenda de la Nahuala, inspirada parcialmente en espacios de la casona.
La directora relató que muchas de las experiencias más significativas ocurren cuando niñas y niños descubren cómo era la vida cotidiana antes de la electricidad, el internet o el agua potable.
La cocina, la recámara y la vida cotidiana del siglo XVIIILas 18 salas permanentes del museo están divididas entre hechos históricos y representaciones de la vida cotidiana de finales del siglo XVIII y mediados del XIX. En la planta alta se recrean habitaciones de familias acomodadas de la época. La recámara conserva objetos como el aguamanil, el bacín y otros utensilios domésticos utilizados antes de la existencia de servicios modernos.
Uno de los espacios más visitados es la cocina poblana tradicional. Allí se exhiben arroceras, moleras, cafeteras y utensilios colocados en muros y repisas, una disposición que llama la atención de visitantes extranjeros.
En ese mismo espacio se encuentra el “garabato”, una estructura suspendida utilizada para conservar alimentos antes de la existencia del refrigerador. La directora explicó que de ahí proviene la frase popular “un ojo al gato y otro al garabato”. “Ahí se ponían a serenar las carnes y había que estar atentos para que el gato no se comiera la comida”, relató.
Otro de los espacios emblemáticos es la capilla familiar, decorada con elementos inspirados en la Capilla del Rosario. El lugar conserva detalles dorados, argamasas y figuras que reflejan la mezcla cultural entre tradiciones indígenas y españolas.
La sala dedicada a la china poblana también forma parte de los recorridos obligados. Allí se exhiben reproducciones de vestimentas antiguas y versiones nacionalistas posteriores del traje.
Los óleos del 5 de Mayo y un pintor que estuvo en batallaEntre las piezas históricas más relevantes del museo se encuentran los óleos de la Batalla del 5 de Mayo realizados por el pintor poblano Patricio Ramos. La directora destacó que el artista no pintó las escenas por encargo, sino desde la experiencia directa, ya que participó en el enfrentamiento contra el ejército francés.
Uno de los cuadros más conocidos muestra al propio pintor representado en el centro de la escena. Según la investigación conservada en la Biblioteca Palafoxiana, Patricio Ramos describió que acudió al combate con su ropa de trabajo porque no recibió uniforme militar.
El sismo de 2017 y los hallazgos ocultosEl terremoto del 19 de septiembre de 2017 marcó uno de los momentos más complejos para el museo. El inmueble permaneció cerrado durante 14 meses para trabajos de restauración estructural y museográfica. Más detalles: Tardará 6 meses restauración de Casa de Alfeñique Sin embargo, durante las intervenciones aparecieron elementos originales que habían permanecido ocultos durante décadas.
Los trabajos permitieron recuperar decoraciones originales y reproducirlas en distintas habitaciones para acercarse al aspecto que tuvo la casa durante el siglo XVIII.
También fue descubierto un nicho que había permanecido tapiado.
La directora recordó además cómo vivió el momento del sismo dentro del inmueble.
¿Cuánto cuesta la entrada a la Casa de Alfeñique?Mantener un inmueble histórico de estas dimensiones implica labores constantes de conservación. La directora explicó que tanto la arquitectura como la colección requieren cuidados especializados.
El museo abre de martes a jueves de 10:00 a 17:00 horas y de viernes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. El acceso general tiene un costo de 50 pesos y estudiantes, docentes y adultos mayores pagan 28 pesos con credencial. Los domingos la entrada es gratuita.
Además de recorridos libres, el recinto ofrece visitas guiadas para grupos escolares y turistas, principalmente durante fines de semana. Para muchos visitantes extranjeros, la fachada del museo se ha convertido en una parada obligada en el Centro Histórico de Puebla.
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