Las nuevas rutinas

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El ser humano contemporáneo es metódico por naturaleza evolutiva. Nos gusta asumir patrones consistentes para llevar a cabo nuestra vida diaria de tal manera que nos dan un sentido de organización, seguridad y control.

El Coronavirus vino ciertamente a alterar muchas de nuestras rutinas y hábitos que hasta principios del 2019 teníamos, tales como salir temprano a trabajar, llevar a los hijos a la escuela y tener nuestros escapes sociales sobre todo en fin de semana.

El Covid nos generó cambios radicales en el estilo de vida, pero como seres humanos nos dimos cuenta que también teníamos una asombrosa capacidad de adaptación. Rápidamente nos acoplamos a trabajar y estudiar desde casa (bendito Zoom), convivir en familia más tiempo de lo normal y sustituir el consumo de comida de restaurantes por alimentos de entrega a domicilio (hamburguesas bien “zarandeadas” al llegar, pero finalmente consumibles).

También con esta pandemia cambiaron de manera significativa nuestros hábitos de entretenimiento, aunque en algunos casos se potenciaron otros más, por ejemplo, “ver televisión”. Mientras que antes a menudo se asociaba esta costumbre con distracción y relajación, las personas llenas de ansiedad recurrieron a Netflix para aliviar el estrés de COVID-19 y “escaparse” unos momentos. Las “apps” de streaming proporcionaron un santuario durante el encierro para quienes buscaban contenido familiar y "seguro" que ofreciera un escape de las preocupantes realidades de la pandemia.

Las series de entretenimiento se convirtieron en un tema de conversación dentro del hogar y en las redes sociales. Recomendaciones, debate de escenas y personajes y hasta discusiones por atreverse a “spoilear” (revelar los finales) han sido fenómenos que nos han traído una manera diferente de socializar.

Y sumemos una serie de nuevos patrones que hemos estado incorporando a nuestra vida diaria: consultas al médico y sesiones de ayuda emocional por Internet; compras, operaciones bancarias y pago de servicios públicos en línea (el “timing” de arribo de Amazon México no pudo ser mejor).

Quizá este último fenómeno —nuestro consumo por Internet— es uno de los más revolucionarios que nos trajo la Pandemia: la decisión de las personas para finalmente atreverse a soltar su número de tarjeta de débito o crédito por Internet.

Lo que no hemos visualizado del todo aún es que mucha gente ya no querrá volver a las rutinas de antes. Ahora las personas tienen nuevos hábitos porque trabajar en casa los ha orillado a replantear una serie de tareas que en muchos casos les ha significado un ahorro de tiempo de traslados, menos consumos en comercios físicos y reducción de “vueltas” cotidianas en general. Preferirán quedarse bajo esta nueva modalidad porque han logrado administrar mejor su tiempo desde casa.

Sin embargo hemos aprendido que el cambio constante y la readaptación serán fenómenos que veremos con mayor recurrencia. Nos acoplaremos ahora más fácilmente a los patrones de comportamiento que responderán a la situación de “supervivencia” del momento. Y luego llegarán otros más que nos obligarán a replantear de nuevo lo cotidiano.

Flexibilidad, tolerancia y adaptación son las nuevas reglas del juego. Y con una dosis de resiliencia se podrán llevar mejor.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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