La Nostalgia del Informe

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Para los nostálgicos el Informe Presidencial ya no es lo que era. Aquel llamado Día del Presidente ya no existe más. 

Desde hace dos décadas las cosas cambiaron y se acabaron aquellos desplazamientos del encargado del Ejecutivo federal por las calles de México, algunas veces en vehículos descapotables, cuando no existía tanta violencia y otras más en autos de lujo, a baja velocidad, para que el Presidente se regocijara del cariño del pueblo. 

Bueno, eso del cariño del pueblo era como lo relataban los medios de comunicación del pasado, los que poco contaban sobre la máxima seguridad que lo rodeaba y de los sembradores de vítores y aplausos que se encontraban el curso de su recorrido. 

El día del Informe Presidencial era muy suigéneris, especialmente para los estudiantes, ya que era un día de asueto, donde se recomendaba a los escolares escuchar las palabras del Presidente y hasta se hacía concursos de composiciones sobre el tema. 

Se distribuían bocinas por las oficinas públicas, parques y lugares transitados para que todos escucharan los temas importantes que abordaba el primer mandatario y los burócratas gozaban de cierto asueto, para cumplir con las expresiones de júbilo por un año más de gobierno. 

Las televisoras y estaciones de radio dedicaban gran parte del día, para mantener transmisiones en vivo de todo lo que acontecía desde que el Presidente tomaba su sagrado desayuno. 

Nos narraban si el Ejecutivo desayunaba huevos, nopalitos, enchiladas o que le apetecía, preparado por los chefs disponibles a toda hora para saciar sus gustos culinarios. 

Cada detalle era contado por los principales conductores de noticiarios que cubrían por etapas el desarrollo del grandioso Día del Presidente. Unos se trasladaban a Los Pinos (regularmente mujeres), para esperar el momento en que se disponía el desayuno, le realizaban una corta entrevista, para que el Presidente rebosante de alegría y ánimo diera una explicación de lo que haría. 

Lo que haría, eso lo sabíamos todos, ya que el Presidente se subía al vehículo, corría por todo Paseo de la Reforma, tomaba Avenida Juárez, seguía por Madero y desembocada en Palacio Nacional, donde se calzaba la Banda y se declaraba listo para acudir al sitio en que se encontraba el recinto del Congreso. Unas veces era en la vieja Cámara de Diputados de Donceles, otras más fueron en el Auditorio y las más recientes en San Lázaro, recinto creado ex profeso para albergar a diputados y senadores, aunque solamente los primeros se asentaron allí. 

Después de la ceremonia en que los legisladores y los invitados especiales se desangraban las manos con los aplausos de reconocimiento a su extraordinaria labor, el Ejecutivo se trasladaba a Palacio Nacional, donde recibiría la salutación de las fuerzas vivas del país y hasta de los ciudadanos que desearan hacerlo. 

Largas filas y por más de dos horas, el homenajeado saluda de manos a los que se formaban, con una espléndida sonrisa de satisfacción por la gestión de un año de gobierno. 

Todo era alegría y satisfacción, hasta el arribo de los perredistas a la Cámara de Diputados, los que comenzaron a inquietar y a agitar el avispero y año con año le tenían sorpresas desagradables al Presidente en turno, mediante protestas en el recinto y pancartas al por mayor, donde exhibían las fallas de ese año de gobierno y el incumplimiento de sus promesas. 

San Lázaro se convirtió en un herradero y las cosas empeoraron a tal grado que el entonces Presidente Vicente Fox, fue impedido de entrar al recinto y desde entonces los siguientes Ejecutivos, incluido el propio Fox dejaron de gozar del Día del Presidente. 

Hoy el Informe de Gobierno lo lleva el secretario de Gobernación en turno, lo deposita en manos del presidente de la mesa directiva y los legisladores se dan a la tarea de hacer el desglose y llamar en su momento a comparecer a los miembros del gabinete, repartiéndose la tarea entre diputados y senadores. 

Aquí si cabe el dicho de que todo tiempo pasado fue mejor, cuando menos para los Presidentes de la República por lo pronto, el Presidente rendirá su informe con las costumbres de ahora en el salón Juárez de Palacio Nacional, ante los miembros de su gabinete y difundido por las cadenas de radio y Tv que quieran hacerlo. 

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El tema de la sucesión presidencial continúa vigente, cuando menos para aquellos que cuentan con la resistencia de los dos años y medio que faltan para que las cartas se destapen. Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de MORENA estableció que no le afecta no ser el favorito…Grave la acusación que se hace al diputado Jorge Romero, acerca de una presunta violación a una joven. Se tendrá que acelerar la investigación sobre el caso, ya que el joven legislador no rindió protesta como tal. 

Email: ramonzurita44@hotmail.com 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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