El derecho a saber

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Cuando Andrés Manuel López Obrador asumió su cargo de Presidente de México dio a conocer que en el ejercicio de la comunicación social de su gobierno actuaría “con austeridad y transparencia”.

“Vamos a garantizar el derecho a la información. En el centro están los ciudadanos, la gente, la población que debe tener información veraz, de calidad, garantizar la transparencia”, dijo en una de sus primeras conferencias en el año de 2019. 

“El gobierno estará abierto para informar a los ciudadanos. Son los que mandan. En este y todos los casos, actuaremos con limpieza y honestidad”, añadió.

Un ejemplo reciente de cómo se manejó la comunicación social —y que ilustra la capacidad de respuesta de la oficina de Gobierno que la maneja— fue la intervención médica a la que se sometió el mandatario hace unos días.

Al respecto, la publicación Letras Libres comentó: “El objetivo de una oficina de comunicación social de la Presidencia en situaciones que rompen con las rutinas institucionales debe ser uno solo: reducir la incertidumbre sobre el funcionamiento del gobierno. 

“Una enfermedad o un procedimiento médico que signifique un riesgo –así sea menor– a la vida del presidente de la República debe tratarse como una situación extraordinaria, y por eso debe ser comunicado a la sociedad siguiendo cuatro principios básicos: responsabilidad, anticipación, transparencia básica y rendición de cuentas”, agregó.

Ciertamente situaciones como ésta resultan críticas y representan una oportunidad para informar de manera cabal y puntual a los mexicanos sobre el estado de salud de un personaje de suma relevancia.

Y es que a muchos sorprendió enterarse por las redes sociales de que AMLO estaba hospitalizado. Y por ello surgió la duda: ¿Estaba programada la revisión médica del corazón? ¿O fue repentina su intervención?

“Suponiendo que el procedimiento fue de verdad programado –y no producto de una emergencia– él podría haberlo mencionado en su conferencia de prensa matutina de ese día”, comentó Letras Libres.

Otro punto clave son las formas y la delicadeza para abordar temas serios y que provocan indignación entre los mexicanos. Y esto tiene que ver con un tuit del miércoles del vocero presidencial, Jesús Ramírez, en relación al asesinato de la periodista Lourdes Maldonado.

“El @GobiernoMx condena el asesinato de la periodista Lourdes Maldonado. Externamos nuestras condolencias a familiares y amigos. Hemos estado pendientes de su situación desde hace 3 años y buscaremos que se esclarezca su muerte”, señalaba el mensaje.

Al respecto, el periodista Javier Garza comentó acertadamente en Twitter: “Pues no tan pendientes… porque la mataron”.

La ejecución de Maldonado movilizó a miles de periodistas en protesta durante la semana. La oficina de Comunicación Social del gobierno federal se limitó hasta este fin de semana a mantenerse lateral al respecto. Muchos periodistas se quedaron esperando una intervención más comprometida, más transparente y oportuna. Sin embargo, para muchos ha sido una política más de silencio.

Ciertamente la tarea de una oficina de Comunicación Social a este nivel presidencial no es tarea nada fácil. Pero como bien dice Letras Libres, los ciudadanos exigen más responsabilidad y rendición de cuentas. O como el mismo Presidente puntualizó: “Es garantizar el derecho a la información”.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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