El museo de La Constancia Mexicana será intervenido y tirarán a la basura los 50 mdp invertidos en 2024 por la administración de Sergio Salomón
¡Ayayay, vecinas y vecinos!
Si algunos de ustedes son diputados o diputadas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y soñaban con seguir en su curul más allá de 2027 o, mejor aún, con pasarle la estafeta a su primito, su tía o su cónyuge, pues mala noticia:
¡Se acabó la fiesta! Bueno, al menos en el discurso.
Miren ustedes que la presidenta del Congreso de Puebla, Laura Artemisa García, anunció con tono solemne que en el estado no habrá reelección ni nepotismo en la próxima elección.
¿La razón?
Seguir la línea de la líder nacional de Morena, Luisa María Alcalde, quien ya adelantó que en 2027 ningún legislador del movimiento podrá reelegirse ni acomodar a la familia en el poder.
¡Bravo!
¡Por fin alguien se toma en serio aquello de que el poder no es un negocio familiar!
Ahora solo falta que nos expliquen qué van a hacer con los morenistas que ya llevan tres elecciones pegados a la nómina, o con aquellos cuyo árbol genealógico parece organigrama gubernamental. Porque, claro, ahora resulta que Morena es el partido de la congruencia, que sus diputados y diputadas “están comprometidos con los ideales” y que si “quieren jugar en esta cancha, tendrán que apegarse a las reglas”. Y mientras ellos lo repiten con cara de iluminados, los Félix Salgado Macedonio y los Saúl Monreal Ávila ya están afilando los colmillos para buscar las gubernaturas de Guerrero y Zacatecas. ¿Se acabó el influyentismo en Morena?Es curioso cómo el fin del nepotismo y la reelección se decretan a partir de 2027, como si en 2024 la política mexicana estuviera completamente limpia, sin apellidos repetidos en las boletas ni legisladores pegados al escaño como chicle en zapato.
Pero bueno, habrá que darles el beneficio de la duda.
Ahora sí, vecinas y vecinos se acabó el influyentismo en Morena… o al menos hasta que encuentren la forma de hacerle un pequeño ajuste a la regla. Porque si algo nos ha enseñado la política en este país, es que cuando se cierra una puerta, siempre hay una ventanita por donde se cuela el apellido correcto. Mientras tanto, prepárese, porque 2027 será el año en que el partido guinda redescubra la ética y la meritocracia.
O al menos, el año en que nos lo venderán con más entusiasmo que nunca. * Una última antes de irnos por los alipuses. Resulta que la directora de Museos Puebla ya confirmó lo que aquí se anunció con anticipación: el museo de La Constancia Mexicana será intervenido y tirarán a la basura los 50 millones de pesos invertidos en 2024 por la administración de Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
Sí, así como lo lee.
En entrevista con la periodista Erika Rivero, de Los Conjurados, María José Farfán presumió, como si de un logro se tratara, que uno de los proyectos más importantes de la su administración es devolverle la vocación a La Constancia; o lo que es lo mismo: lo convertirá en un museo 100% textil.
Y, pues nada, vecinas y vecinos, vayan preparándose oooooootra vez para una “obra majustuosa”, con millones de por medio como los que ha se habían invertido hace cuatro meses o como los 17 millones que ya se habían robado en tiempos de Miguel Barbosa disque pare remodelar el Complejo Museístico que permaneció cerrado nada más que nada menos que tres años.
Y, ¿todo para qué?, ¿todo para qué?
Pues para beneficiar a los amigos textileros, sin importar que entre las patas se lleven el dinero del pueblo noble y bueno.
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Acuérdense que el que se enoja pierde.
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