Miércoles 11 de Febrero de 2026 |
¡Vecinas, vecinos!
Pues resulta que Blanca ya no es tricolor. Ahora es azul. Azul intenso. Azul oficial. Azul con credencial nueva y video promocional incluido. La expriista Blanca Alcalá Ruiz, después de 40 años de militancia en el partido que presume raíces revolucionarias, democráticas y sociales —aunque a veces más pragmáticas que ideológicas— decidió cambiar de casa.
Y no se fue a cualquier lado, sino que cruzó la calle completa y tocó la puerta del PAN. Y la recibieron con banda, aplauso y dirigente nacional en escena.
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Jorge Romero, Mario Riestra, Lia Limón y Genoveva Huerta la presentaron como quien ficha refuerzo estrella en temporada electoral. “Mujer de trabajo”, “con causa de país”, “talento nacional”.
Vamos, que casi le pusieron moño.
En La Vecindad la pregunta es inevitable: ¿Ahora Blanca Alcalá hará suyo el lema panista de “Patria, Familia y Libertad”? Porque seamos honestos, vecinas y vecinos, el eslogan suena a consigna de sobremesa conservadora de los años cincuenta, y algunos dicen que hasta eco franquista tiene.
El PAN, por supuesto, asegura que ellos ni en cuenta.
Que es coincidencia histórica, que nadie revisó Wikipedia antes de imprimir las lonas. Pero más allá del lema, el cambio no es menor.
El PRI, con todo y sus contradicciones, nació bajo una narrativa revolucionaria, centralista, institucional, de Estado fuerte. El PAN, en cambio, presume identidad de derecha, humanista y conservadora, defensor de valores tradicionales y economía de mercado.
No es un ajuste menor de discurso.
Es como cambiar de mariachi a coro gregoriano.
¿Cuál es la misión de Blanca Alcalá en el PAN?Blanca Alcalá dice que va a tender puentes, que defenderá la democracia, que trabajará por las instituciones “que viven momentos difíciles”.
Y el PAN celebra la suma como parte del frente contra lo que llaman el “autoritarismo guinda”.
Pero aquí, la duda flota como ropa tendida: ¿Es un salto ideológico o un movimiento estratégico? ¿Es convicción o supervivencia? ¿Se cambió de camiseta… o de proyecto?
Porque cuando alguien pasa de un partido de raíz revolucionaria a uno de doctrina conservadora, no estamos hablando de mudanza ligera.
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Eso no es cambiar de colonia, es cambiar de código postal ideológico.
En esta vecindad no juzgamos.
Observamos.
Y anotamos.
Lo único claro es que Blanca Alcalá no cruzó con una bolsa pequeña. Parece que se llevó todas las maletas. * Vecinas, vecinos, nos leemos mañana.
Acuérdense que el que se enoja pierde.
Les dejo mi correo por si quieren chismear más a gusto: lavecindad@elpopular. |