¿Y si volteamos a ver a los animales?

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En el estado de Puebla tenemos un sinfín de problemas y cosas por corregir tanto en temas de salud, infraestructura, políticos y ni qué decir de los problemas ambientales, con los incendios forestales a la orden del día en esta época del año.

Pero hay un problema latente en toda la entidad, la crueldad animal. Y antes que digan “Tibu ya va empezar de nuevo con los toros y los gallos” (que sí lo haré), permítanme decirles que esto también afecta a los animales domésticos.

No existe un solo municipio de los 217 que tiene Puebla en el que no haya perritos y gatitos en situación de calle. No menciono a otras especies que también las ocupan de mascotas como hamsters, conejos, entre otros porque en la mayoría de los casos el abandono de éstos desemboca en su pronta muerte por no tener la facilidad de sobrevivir en condiciones hostiles.

Y lo peor de todo es que el gobierno estatal no le pone la atención necesaria a esta problemática. Y antes de que piensen de que ya le voy a tirar a los gobernantes como solía hacerlo hace tiempo, déjenme detallarles el por qué hago esta afirmación.

Se supone que la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (Smadsot) tiene a su cargo el Instituto de Bienestar Animal (IBA), donde se reportan todos los casos de crueldad animal, se muestran mascotas que necesitan un hogar etc., hasta ahí todo bien.

Lo malo, es que no puedes atender una problemática sin antes dimensionar lo grande que puede ser, y eso es lo que pasa en la Smadsot. Ya que, si entran en la página oficial del IBA y van al apartado de los padrones, la lista está vacía. En otras palabras todo lo hacen al tanteo.

Esta información la pueden encontrar completa en un reportaje preparado en El Popular llamado Puebla carece de cifras exactas sobre animales sin hogar. Ahora pasemos al otro lado de la moneda, un tema que ya hemos tocado antes.

Que hasta la fecha no haya sido tomada en cuenta en el Congreso de Puebla la iniciativa de prohibir las corridas de toros y las peleas de gallos debe preocupar no solo a las asociaciones animalistas sino a la sociedad en general.

Más allá de las declaraciones del gobernador defendiendo estos espectáculos, que las autoridades de los demás poderes no mencionen el tema ya empoderó a los galleros, quienes hace semanas realizaron una marcha defendiendo su negocio. Y hasta tuvieron el atrevimiento de pedir que esta práctica fuera nombrada patrimonio cultural de México.

Su argumento habla de tradiciones centenarias entre otras cosas, olvidando por completo que poner a dos animales a pelear a muerte es un claro hecho de crueldad animal.

Es más, les puedo asegurar que los galleros no protestan en contra de la iniciativa para defender la “tradición mexicana”, sino para no perder el negocio que los ha hecho ricos en sus respectivas regiones.

Por eso la pregunta esta semana es: ¿Y si volteamos a ver a los animales? A lo mejor si más ciudadanos apoyamos a los colectivos y las asociaciones, las autoridades se ponen las pilas y se meten de lleno a atender esta problemática que por la diversidad de ecosistemas que hay en Puebla, debe ser una prioridad.

Y no es necesario ser un biólogo experto, ni ser un animalista de corazón. Basta con denunciar bien un caso de crueldad animal, reportar los animales que están en situación de calle para poderle encontrar un hogar y no asistir a los espectáculos donde la atracción principal sea el sufrimiento de los animales.

Créanme, solo basta con que empecemos con pequeñas acciones para que los grandes cambios sean visibles. Pero mientras, nosotros nos leemos la próxima semana.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de El Popular, diario imparcial de Puebla

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